¡Hola Fini!
Te quiero contar algo que probablemente no sabes de mí: soy parte de una red de mercadeo.
Y sé lo que quizás estás pensando:
“¿Susan? ¿En serio? ¿Eso no es una estafa?”
Y, la verdad, entiendo de dónde viene esa percepción.
Hay negocios que han utilizado este modelo de una manera muy cuestionable: prometiendo dinero fácil, presionando a las personas para comprar productos que no necesitan o poniendo el foco en reclutar, en lugar de generar ventas reales.
Por eso creo que hay algo importante que separar:
Una cosa es el modelo de negocio y otra, el negocio que utiliza ese modelo.
Y mi historia con Nikken empezó de una manera bastante diferente a la que quizás imaginas.
Yo entré por el ahorro.
Sin ser realmente consciente de lo que era Nikken, ya llevaba como 8 años usando uno de sus productos. En mi anterior trabajo tomábamos agua purificada con un equipo de Nikken. La idea era bastante práctica: dejar de comprar tantas botellas y bidones de agua, que además de representar un gasto, eran bastante incómodos de cambiar.
Cuando decidí buscar algo para mí, quería que fuera práctico, que no requiera instalación eléctrica ni tuberías y, sobre todo, que pudiera mantenerlo en el tiempo. No quería comprar algo que terminara guardado.
Yo tomo mucha agua, así que tener un buen sistema de purificación en casa tenía mucho sentido para mí. Y, a partir de ahí, empecé a conocer otros productos y a incorporarlos a mi día a día.
Yo no entré pensando en vender.
Entré porque encontré algo que se acomodaba a mi vida y a lo que necesitaba. Y cuando algo te gusta, lo usas y además sientes que te aporta, naturalmente quieres compartirlo.
Después vinieron otros temas: el descanso, la energía… y también algo que para mí es muy importante: las finanzas y la posibilidad de generar ingresos adicionales.
Pero yo no sentía que estaba vendiendo.
Sentía que estaba compartiendo.
Contaba lo que yo usaba, mi experiencia y algunos tips que podían ser útiles para alguien más.
Y fue justamente en ese camino que descubrí que Nikken no era solamente un producto.
Empecé a conectar con una filosofía de bienestar integral que va mucho más allá de un producto: fortalecer mentalidad, aumentar vitalidad, fortalecer relaciones, contribuir a la sociedad y diversificar ingresos.

Fuente: NIKKEN Latinoamérica 2026.
Y ahí apareció una pregunta diferente:
Si puedo compartir algo que me gusta y que forma parte de mi bienestar, ¿por qué no compartir también una oportunidad que pueda permitirle a otra persona generar un ingreso adicional?
Fue ahí donde encontré un valor que no estaba buscando cuando entré:
el empoderamiento.
Y tuve, además, la fortuna de entrar a una red rodeada de personas con muchísimo propósito. Personas que quieren crecer, aprender, compartir y construir algo propio.
Y esto me dejó una reflexión que hoy valoro muchísimo:
El cuento que te cuentas sobre ti importa.
Pero las personas con las que te rodeas también tienen muchísimo impacto en el cuento que terminas creyendo.
Porque quizás no necesitas que alguien te diga “tú puedes”.
Quizás necesitas estar cerca de personas que ya están intentando hacerlo, que te inspiran, te enseñan y te recuerdan que tú también puedes construir algo diferente.
Entonces, ¿es una estafa?
No creo que podamos meter a todos los negocios de red de mercadeo en el mismo saco.
Pero tampoco creo que debamos creer ciegamente en cualquiera.
Si alguna vez te interesa este modelo, pregunta, investiga y mira qué hay realmente detrás.
¿Existe un producto que realmente comprarías?
¿Los ingresos dependen de ventas reales?
¿Te prometen dinero fácil?
¿Te presionan a comprar grandes cantidades?
¿O realmente existe una propuesta de valor detrás?
Para mí, esas preguntas son importantes.
En mi caso, yo no entré a Nikken buscando vender. Entré buscando ahorrar.
Y en el camino encontré algo que para mí terminó siendo mucho más valioso que el ahorro:
una filosofía de bienestar, una comunidad de personas con propósito y una oportunidad de construir algo.
Si quieres conocer los productos Nikken, puedes empezar por probarlos y vivir tu propia experiencia. Y si después quieres conversar sobre cómo funciona el negocio, escríbeme.
Porque antes de decidir si algo es para ti, creo que tienes derecho a conocerlo de verdad.
Si quieres conocer los productos, puedes visitar mi tiendita:
Nos vemos Fini!
Deja una respuesta