¡Hola Fini!
Arranquemos con una verdad incómoda:
los propósitos no fallan por falta de ganas, fallan por falta de estructura.
Cada inicio de año nos llenamos de buenas intenciones: ahorrar más, ordenar nuestras finanzas, invertir, dejar de vivir endeudados, viajar, tener tranquilidad.
El problema no es lo que queremos.
El problema es que querer cuesta.
Cumplir un propósito casi siempre implica esfuerzo.
Y muchas veces, implica sacrificar algo hoy para ganar algo mañana.
Ahí es donde nuestro cerebro nos juega en contra.
Nuestro cerebro es cortoplacista.
Quiere recompensa ahora, no en seis meses.
Prefiere el gustito inmediato antes que el objetivo grande.
Y no es flojera: es biología.
Por eso necesitamos ayuda externa.
Pequeños recordatorios constantes que nos devuelvan al camino cuando la motivación baja.
Ahí entra el vision board.
No, no es una cartulina bonita pegada en la pared.
Bien usado, es una herramienta de disciplina.
El vision board funciona porque habla el idioma del cerebro:
imágenes, repetición y emoción.
Nos recuerda por qué estamos haciendo el esfuerzo, incluso cuando no tenemos ganas.
Y acá viene el error más común:
creer que el vision board solo debe mostrar el resultado final.
Sí, está bien poner la foto del viaje soñado.
Pero si solo ves el destino y no el camino, tu cerebro se desconecta rápido.
En finanzas personales, el proceso importa tanto como la meta.
Ejemplos concretos:
- Si quieres viajar, no pongas solo la foto del lugar.
Pon también una imagen de una alcancía, una cuenta de ahorros, una tabla de metas cumplidas. - Si quieres salir de deudas, no pongas solo la palabra “libertad”.
Pon imágenes de tarjetas cortadas, listas tachadas, números bajando. - Si quieres invertir, no pongas solo gráficos subiendo.
Pon imágenes de educación, libros, constancia, pequeños aportes mensuales. - Si quieres tranquilidad financiera, no pongas solo lujo.
Pon orden: presupuestos, sobres, control, hábitos.
El mensaje es claro:
no solo quiero el resultado, estoy dispuesta al proceso… y a tomar ACCIÓN.
El vision board no te va a ahorrar el esfuerzo.
Pero sí evita que olvides para qué estás haciendo ese esfuerzo.
Y eso, en un cerebro que vive en el “ahora”, vale oro.
Este nuevo inicio no se trata de proponerte más cosas.
Se trata de recordarte mejor lo que ya decidiste.
Menos motivación.
Más estructura.
Menos magia.
Más intención.
Eso es ser Fini.
Nos vemos, Fini.
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